Casco Antiguo, una década después

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Casco Antiguo, una década después

Casco Antiguo, una década después es una especie de exposición fotográfica virtual. La idea surgió de forma orgánica después de un mantenimiento a mi banco de fotos.

Entre el grupo de fotos que revisaba encontré unas que tienen un significado especial. Las fotos las tomé en un photowalk al que se me ocurrió asistir hace 10 años. Por unas horas dejé mi costumbre de tomar fotos en solitario y me sumé a un grupo de personas que como yo, disfruta tomar una cámara y detener el tiempo en una foto.

El escenario fue el Casco Antiguo, para esa época todavía quedaba algo del aroma y sonido del barrio de las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado. Te invito a caminar sus calles imaginariamente conmigo.

El reencuentro

El caminar por las calles angostas del Casco Antiguo es siempre un reencuentro con mi infancia y temprana juventud. De niño caminé por sus calles. Sus iglesias siempre fueron destino junto a varios amigos cuando nos enviaban a cantar las misas. Éramos del coro de la iglesia de Santa Teresita en El Marañón y regularmente en las tardes nos repartíamos entre todas esas iglesias.

Aunque pasaron los años seguí visitando el lugar, uno de mis amigos se había establecido con su familia en uno de los edificios de la Plaza Herrera, ahora es un hotel. Luego se mudó muy cerca, a una casa de madera que ya no existe. Pararme en sus aceras era lo acostumbrado para esas charlas animadas y llenas de sueños de juventud.

El plan

El plan era muy simple, volver y tomar las mismas fotos. El Casco Antiguo está en una restauración que nunca termina. Aunque ya son muchas las estructuras restauradas, todavía quedan otras que están en el proceso de su regreso triunfal. Por eso te llevas la sensación que siempre están en obras.

¿Después de 10 años habrá muchos cambios? Entérate a continuación.

Plaza Herrera

Era evidente que las primeras fotos las tomaría en la Plaza Herrera. Me alejé completamente del grupo y me detuve en el lugar donde estaba la antigua casa de madera (Ave. A). Con cada foto que hice intentaba viajar al pasado, recordando los buenos momentos que pasé con mis hermanos (amigos). Bien lo dijo Rubén Blades en una de sus canciones «nacimos de muchas madres, pero aquí todos somos hermanos».

Tomé fotos hacia el edificio que quedaba al lado. Ahora es uno de los lugares más visitados en el Casco Antiguo, lo llaman Casa Casco. En el momento que tomé la foto, hace 10 años,  lucía abandonado. Yo lo conocí siendo una estructura viviente.

La siguiente foto es de un cruce muy transitado en la Plaza Herrera, casi una ruta obligada cuando visitamos el Casco Antiguo. Podrás observar un cambio dramático en la plaza, tres de los edificios ahora lucen impecables. Son como adornos que ahora embellecen el lugar.

Plaza Herrera – Casco Antiguo

Muelle Fiscal

Otra parada obligatoria fue el muelle fiscal. Un sitio de mucha actividad y por el que acostumbraba pasar cuando iba a la Catedral (Ave. Eloy Alfaro). Las fotos las hice desde un parque de juegos a unos metros del puesto de control de la guardia presidencial. Son de mis favoritas porque ese paisaje cambió totalmente. La vista del Mar del Sur ahora es interrumpida por el tramo marino de la Cinta Costera 3 y donde antes había agua y puerto, ahora está el Parque V Centenario.

No pude hacer las fotos en el mismo lugar, el acceso ahora está restringido. Opté por hacerlo al comienzo de la acera.

 

Hacia Catedral

Otra de las casas que está por lucir como en sus mejores tiempos es una que se encuentra en la calle que acostumbraba transitar para llegar por el lado de la sacristía a la Catedral (Calle 8a) . Está justo antes del Centro de Salud. Cuando tomé la foto sus balcones daban la impresión que colapsarían en cualquier momento. Hoy los comercios en su planta baja le inyectan la vitalidad que tuvo en épocas pasadas. La cubierta en los balcones es indicador de que siguen los trabajos de restauración.

Aunque siempre extrañaré lo vivo que era el barrio y la vitalidad que le imprimían sus habitantes, es solo eso, un recuerdo.

La recuperación de sus estructuras da paso a un nuevo comienzo. Ahora nuevas generaciones disfrutan de sus plazas de otra manera. Caminan por sus calles, no de la misma manera que lo hice yo en tiempos pasados, pero sin duda con el  mismo cariño por el Sitio del Ancón, donde comenzó todo.

 

El Callejón

El Callejón (Calle 2a) es una de las calles de acceso a la Plaza de Francia. En ese lugar hice una parada para hacer unas fotos. El paisaje había variado poco, todavía quedaba algo del barrio popular. Las puertas de madera que reflejaban el paso del tiempo. Las paredes suplicando una capa de pintura y los adoquines en la calle que ya habían cedido por agotamiento, todo producto por la falta de mantenimiento, pero con ese sabor añejo que hasta cierto punto tiene algo de belleza.

Justo al lado de la casa a la que hago referencia está una de las pocas de madera que sigue en pie.

En este regreso ya las puertas de madera no están y las protecciones para los que transitan cerca anuncian una restauración. El edificio de madera de al lado sigue intacto, solo un retoque de pintura hace la diferencia.

Esta publicación me ha hecho recordar tanta cosas, por eso es justo finalizar con unas frases magistrales de la canción Plaza Herrera escrita por Rubén Blades: «Viejo barrio que me trae dulces recuerdos de una infancia que pasó. Barrio que fue cuna de mi alma inmortal, calle que fue mi esquina siempre será».

Si prefieres escucharla aquí te la dejo el video en youtube del canal de Roberto Delgado, su orquesta acompaña a Rubén Blades en sus presentaciones y grabaciones.

 

 

 

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