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Una aventura por el Cerro Trinidad

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Vivir una aventura por el Cerro Trinidad también tiene su componente histórico por su ubicación. El cerro está ubicado en el poblado de El Cacao, en Capira.

El Cacao está relacionado con uno de los personajes históricos de gran relevancia en Panamá, el caudillo Victoriano Lorenzo.

Victoriano residió en esta comunidad y hasta fue corregidor en el año 1889. Aquí vivió en carne propia las injusticias de la época, lo que lo llevó a involucrarse en la lucha por garantizar la igualdad de derechos para sus coterráneos.

Al recorrer sus calles me imaginaba como era el lugar en el pasado. Pequeños caseríos y caminos por donde la comunidad intentaba tener una vida tranquila, hasta que se vio involucrada en la Guerra de Los Mil Días.

Una guerra importada desde Colombia entre los partidos Conservadores y Liberales, para esa época Panamá era un estado de ese país. Esta guerra produjo serías heridas a la comunidad panameña lo que obligó a Victoriano a participar activamente en ella.

Ahora las carreteras del poblado son de asfalto y permiten tener acceso a las faldas del cerro de esta aventura, el cerro Trinidad.

Subiendo el cerro Trinidad

Subí el cerro por una invitación, aunque tuve mis dudas al final decidí ser parte de esta aventura.

La subida tiene un alto grado de dificultad, lo complicaba que días anteriores estuvo lloviendo por el área. Aunque no llovió el día que subimos era seguro que el camino estuviera húmedo

Después de unos 15 minutos de camino ya se podía sentir el calor y la humedad. Paso a paso nos fuimos adentrando en la densa vegetación del cerro. Raíces y ramas de árboles me sirvieron de apoyo para la escalada. Aunque el camino está bien señalizado, esto no evitaba tener que pasar por obstáculos que obligaban a utilizar más energía.

Troncos en el camino y áreas más empinadas me hacían preguntarme para que me metí en esto, pero ya era tarde para esos pensamientos.

Con mi equipo fotográfico a cuestas iba conquistando, junto a otros aventureros, el famoso cerro; conocido por sus picos que intimidan con solo observarlos desde la carretera Panamericana.

Conquistando el cerro de más 900 mts de altura

La escalada más complicada fue a pocos metros de la cúspide, una gran roca desafiaba mi ánimo que para ese momento ya no era el mismo.

Al mirar a la izquierda me encontré con una imagen que recargó mis energías. Ante mis ojos tenía parte de la cordillera central, ese conjunto montañoso que es como división natural entre el Pacífico y el Caribe panameño.

Mientras recargaba energías decidí tomar las primeras fotos de la travesía. Un paisaje único que pocas veces podemos apreciar de esta manera. Ya era cerca del medio día, pero este tipo de expedición no permite escoger una mejor hora para hacer fotos.

 

Guardé la cámara y subí la roca que ves del lado derecho en la foto. El último obstáculo para llegar a la tan ansiada cima.

En la cima

En la cima me separé de los otros aventureros para hacer algunas fotos, pero antes me dediqué a contemplar el paisaje.

 

Fue una especie de ceremonia para despedirme del cerro y de mi última aventura de este tipo.

El descenso

El descenso se complicó por el aumento del fango, lo que hizo de las ramas de los árboles en un aliado vital para el retorno.

 

Si no lograbas un apoyo firme era seguro que terminarías sentado y deslizándote. Esto convirtió a la bajada tan agotadora como la subida.

Para esta aventura contamos con varios guías que nos dieron apoyo en todo momento. El contar con guías es un requisito altamente necesario.

Después de una hora de recorrido ya el lodo era parte de mi cuerpo, pero no producto de un tratamiento para la piel. La bolsa de la cámara también recibió su dosis de lodo.

Terminé la bajada con apoyo de un bastón improvisado. En el último sector ya no contaba con los árboles de apoyo, pero feliz de poder terminar la travesía en el cerro.

El Hervedero

El final de la aventura fue como me gusta, en un río, el charco el Hervedero.

Te debo las fotos del río, ya para ese momento me había olvidado de la cámara, necesitaba agua para refrescarme y separar el lodo que me acompañaba.

Lo más probable es que regrese al Cacao a disfrutar de sus ríos, pero ya me despedí del cerro Trinidad, ese solo lo veré a la distancia.

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